Hero
Corrí, corri tan fuerte como pude no podía dejarla ir, corrí y corrí sin rumbo con mi corazón de guía, necesitaba encontrarla.
Ese día entendí que aunque lo niegue mil veces mi corazón latía por ella.
Era ella esa esperanza que nunca encontré.
Era ella ese camino que quería recorrer.
Era ella y solo ella la mujer que quería en mi vida.
Y entonces la vi, la vi bajo la lluvia llorando sin esperanza de amor, y yo con el corazón latiendo cada día más por ella, sin poder dormir sin soñarla, sin poder andar sin amarla.
Valentina
Sentada en la plaza bajo la lluvia no podía dejar de llorar, no tenía fuerzas ni ganas de seguir.
Entonces lo vi, como una luz que alumbra en la oscuridad era el, era Hero venía hacia mi.
Pensé estar soñando, pensé imaginarlo por las ganas insaciables de tenerlo a mi lado.
Fue entonces cuando el susurro de su respirar chocó contra mi oído, cuando sus manos recorrieron mi espalda y en un fuerte abrazo me perdí, olvidando todo el sufrimiento que me atormentaba.
Ese día entendí que no podría vivir sin él.
Abbie tiene un problema y la solución está en la puerta de al lado.
¡Ella no ha hecho nada malo! Sin embargo, su excompañera de hermandad la ha puesto en un aprieto en donde su futuro universitario pende de un hilo.
Con el tiempo corriendo, pánico y una mejor amiga experta en dar soluciones, Abbie explora las opciones, pero no tarda en darse cuenta de que Damiano, el frío jugador de hockey y su ceñudo compañero de piso, es la respuesta.