Y entonces cuando lo pierdes para siempre, y sabes que no volverá, decides recordar todo, como si fuera tu canción favorita, como tu color favorito o tu libro favorito... Así que escribes todo como un diario, recordando lo bueno y lo malo... Para así poder guardarlo no solo en tu corazón, si no también en una aplicación, y en la cuál posiblemente nadie vaya a leerlo. Aún así quedan recuerdos... Y una pequeña pizca de él.
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