Kori no cree en el amor.
Hyeon no cree en la familia.
Aun con ideas distintas, ambos coinciden en lo mismo: el éxito va primero. Dinero, estabilidad y nada de complicaciones emocionales. Les funciona... y no planean cambiarlo.
O eso creen.
Todo se complica cuando se conocen.
Hyeon, un inversionista seguro de sí mismo y demasiado cómodo coqueteando.
Kori, una mujer fría con cualquiera que no sea parte de su círculo.
No se soportan.
Pero tampoco pueden evitar trabajar juntos.
Porque él ve potencial en su empresa.
Y ella sabe que rechazarlo no es una opción inteligente.
Entre reuniones, decisiones y roces constantes, empiezan a notar algo incómodo: no son tan diferentes como pensaban... y, peor aún, pueden llevarse mejor de lo esperado.
Lo que ninguno considera es que, en el proceso, van a tener que replantearse más de lo que querían.
Porque el amor es como la frambuesa: agridulce al inicio... pero con el tiempo puede tomar un sabor completamente distinto.
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