
- Corre, Zary, corre. Zary escuchó su voz e intentó moverse, pero no pudo. Sus pies estaban enterrados en la tierra y la gravedad la atraía con fuerza, tal vez demasiada fuerza. Esta es la ironía de la vida- pensó- a veces lo que mayor deseo nos da, puede ser nuestra peor pesadilla.Todos os Direitos Reservados