Sungho tiene un plan simple: terminar la escuela y luego viajar sin preocupaciones con el dinero de sus padres. No tiene grandes aspiraciones, ni dramas innecesarios. Pero su último año comienza con el pie izquierdo.
Primero, lo obligan a dar tutorías para compensar sus malas decisiones. Luego, descubre que su "casi algo" lo engañó... y lo hizo con la última persona en la que pondría su confianza: Jiho.
Jiho es un problema con piernas. Alguien a quien es mejor evitar.
Sin embargo, por alguna razón (mala suerte, destino o simple coincidencia) sus caminos siguen cruzándose. Y cuanto más lo conoce, más difícil se vuelve ignorarlo. Porque Jiho no solo pone su mundo de cabeza, sino que también lo obliga a ver algo que siempre ha evitado: a sí mismo.
A veces, hay personas que entran en tu vida para cambiarlo todo, sin pedir permiso. Y por mucho que intentes alejarlas, hay conexiones imposibles de romper.