Llegas a casa, te das cuenta que entre todas las cartas para tus hermanos o padres hay una que no lleva destinatario pero es tu dirección, algo de ella parece llamar tu atención, no es como las demás cartas, no es del banco, tampoco es una factura, ni letras del coche, ni de los miles de supermercados o lugares de comida rápida, es una carta como las de antes, sello pegado, letra a mano y la decides coger, sentarte y con sumo cuidado abrir el sobre para sacar el mismo una simple hoja de papel que comienza con un "Hola..."
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