
✞ - Padre... perdónanos, porque no sabemos lo que hacemos. -mencionó jarioso un bello doncel de cabellos rubios enchinados goteantes y labios abultados. Mas su acompañante al oírlo pedir perdón al todo poderoso, solo hizo sentirlo mucho mas deseoso y con mas ganas de profanar a uno de los mismísimos corderos fieles de su señor. Bueno... ya no tan fiel.All Rights Reserved
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