² Shoong! ‖ George Russell
"OMW I'm headed to you now
Faster than a Lamborghini, Shoong!
The destination is always you
I'm like Shoo-oong-oong, oong-oong-oong!"
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↪ Park Hye-ri no conocía, ni podía conocer, el fracaso: solo el éxito.
Hija de un padre campeón de taekwondo y una ex cantante de ópera. Hermana pequeña de un hermano empresario y emprendedor de prestigio. Fue criada entre la delgada y tensa línea de la disciplina y la crueldad, entre la exigencia en busca de explotar el potencial que tenía y la presión asfixiante de unas expectativas imposibles de alcanzar.
El fracaso era una palabra ajena en su mundo. Solamente existía el éxito, brillante e implacable, como el único destino aceptable. Desde pequeña aprendió que el amor llegaba únicamente tras una victoria, tu valor como persona se medía por victorias.
Fue prodigio antes de ser una niña, y leyenda antes de tener edad legal para beber. Luego vino la metamorfosis. De niña obediente a la niña rebelde del automovilismo, tomando los comentarios mordaces y condescendientes como gasolina para impulsarse a trabajar más duro para conseguir sus logros. No fue impulsiva, no respondió, sino que actuó de manera calculadora y acciones que los hicieran callar.
Escalo rápidamente en el mundo del motor, y en poco se convierte en una leyenda urbana en la parrilla -la joven prodigio de Seúl que derriba barreras- conocido como La Pantera. Con una mirada impenetrable y mente de ajedrecista, desliza su monoplaza por cada curva como si cazara a sus rivales como si fueran gacelas, con una precisión fríamente calculada y riesgos tomados al milímetro.
Y aquello es lo que llama la atención de cierto piloto británico que lleva el número 63, que la mira a través de sus profundos ojos azules. Una chispa que brillo en los ojos de los dos, una admiración mutua. Una curiosidad que apareció y empezó a crecer en algo que se convierte en algo mucho más.