Elena de Barviera nació para un único propósito: convertirse en la emperatriz perfecta para Austria. Ella siempre supo que su vida no le pertenecía. Desde niña la moldearon, la vigilaron, la adiestraron... y la quebraron, convenciéndola de que su vida solo tenía valor si algún día se sentaba en el trono de Austria. Pero el día de su compromiso, su destino le fue robado por la persona en quien más confiaba. Su hermana María fue escogida, en su lugar. Las incontables torturas y diciplinas fueron por nada, y eso la enloqueció. La corona que le prometieron se desvaneció entre sus manos y reapareció en la cabeza de María. Ella queda desorientada, sin rumbo en la vida, sin propósito ni identidad. Solo con un ardiente deseo de venganza y de recuperar lo que le fue arrebatado. Su primera jugada: Prusia, el enemigo silencioso de Austria. Elena escribe una carta con manos temblorosas donde le ofrece un pacto al rey de Prusia: el hombre que estaba destinada a odiar. Él la acepta, y la toma como esposa a pesar del rechazo de su corte y de la nobleza. Lo que comienza como una alianza política se transforma lentamente en un vínculo más profundo, más peligroso, más real. El continente entero se divide entre dos hermanas dispuestas a destruirse por un trono. Elena, la mujer despojada. Remplazada por su propia hermana, deberá decidirse: Si la sangre, es mas importante que la ambición. El conflicto que cambiará la historia de Europa.
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