(...) Finalizó la llamada, un camión apareció zigzagueando y lo siguiente que se sabe es que Lena se golpeó la cabeza tan fuerte que no logró salir para contarlo y Gin, ella tenía que andar permanentemente en una silla de ruedas; parece que los golpes dañaron su columna vertebral.
Normalmente este sería el final de la historia, el final trágico, ligeramente inconcluso; pero no, es aquí donde realmente empieza la historia de Dylan Woods.
Durante un año, estuvo asistiendo a terapias para poder sobrellevar la muerte de su amiga, se volvió una experta en fingir que todo estaba bien frente a sus padres y hermana, incluso logró zafarse de la odiosa terapia, lo que ninguno de sus familiares sabía, era que Dylan estaba más rota que eso, desde que supo la noticia, se había refugiado en los cigarrillos que en algún momento le ofrecieron calma y que ahora le ayudaban a liberar el estrés.
Dylan se fue del equipo de fútbol, y sus tardes eran encarceladas en libros y, una vez más, cigarrillos(...)
No crei que el amor me llegaría a los 24, mucho menos que era una niña de 17.
¿Problemas?
Uno: es menor.
Dos: es hija del pastor.
Tres: a mi hermano le gusta.
Cuatro: ¡es mi alumna!
Y cinco: es una chica...
Aunque lo último a mi no me importaba.
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En edición.
Finalizada.
Mi gato es el autor 🐱