Los dos estábamos rotos, a ambos nos faltaban piezas, entonces tuvimos una idea, tal vez, sólo tal vez, si juntábamos lo que quedaba de nosotros, podríamos completarnos, podríamos estar enteros si éramos uno sólo.
Y en cuánto mis brazos lo sujetaron, cuando se aseguró de que yo lo sostendría, se rompió, como si cada golpe le hubiera afectado a el mismo tiempo, se quebrantó hasta casi desvanecerse, pero no había problema, porque yo estaba ahí, no permitiría que sus pedazos impactarán contra el suelo, y el lo sabía.
-Anhelo el día en que pueda escapar de aquí, que viva sin las mismas ataduras de siempre, y se que va a llegar ese día, pero temo que aún estando lejos, se las ingenien para torturarme. Ojalá fuera huérfano, ojalá se cumpliera mi deseo de estar solo, ojalá estuviera muerto,ojalá todos estuviéramos muertos. - dijo entre sollozos
- Tienes razón - tomé su rostro, intentando transmitir todo lo que sentía, con una sola mirada - Yo también prefiero perder la vida, que las ganas de vivirla.
Siempre creí que tenía todo bajo control. Estudiar, trabajar, ver a mis amigos, todo en su lugar. El amor nunca fue una prioridad para mí. No tenía tiempo para complicaciones, ni para relaciones que solo vinieran a distraerme. Pero una noche, todo cambió.
Lo que comenzó como una simple curiosidad pronto se convirtió en algo mucho más intenso. Las llamadas nocturnas se volvieron nuestra única forma de comunicarnos. La conexión entre nosotros crecía, y con ella, el deseo. Sus palabras se convirtieron en un dulce veneno, y yo me encontraba atrapada en una mezcla de atracción y temor. Pero había algo extraño. Algo que no podía entender. A pesar de la intensidad de lo que sentíamos, había una barrera invisible, una distancia que se sentía como un muro entre nosotros, y que nunca lograba atravesar.
A medida que todo avanzaba, me di cuenta de que ya no podía ignorarlo. Empecé a desear conocerlo, a ver quién era realmente. Y cuando finalmente lo hice, las complicaciones empezaron. Lo que pensé que sería el inicio de una historia de amor se transformó en un reto. Los secretos entre nosotros eran más profundos de lo que imaginaba, y la distancia comenzó a pesar más de lo que esperaba.
Porque el amor no es solo una cuestión de sentimientos. Es algo más complejo, algo que requiere sacrificios, decisiones difíciles, y, sobre todo, paciencia. Ahora sé que lo que más deseo también es lo que me reta cada día.