Tatiana es una chica callada y llena de traumas. Después de todo el sufrimiento por el que pasó y los traumas que ya le pasaban factura, decide mudarse con la familia de su tía a un pueblo solitario, en busca de una nueva vida.
Ella es muy cuidadosa con sus movimientos, muy nerviosa a la presencia del resto, prefiere no defenderse, no exponerse, mantenerse invisible; contar lo menos posible, para que nadie sepa quien es, para ocultar su pasado, para dejar todo atrás;
Porque para algo es el pasado, ¿no?, para dejarlo atrás.
El verdadero problema está en que no puedes olvidar tu pasado, porque es parte de ti, es lo que te hizo lo que eres en el presente.
Los ojos curiosos, la gente señalando, las incesantes preguntas, las acusaciones, los recuerdos que la torturan y las pesadillas la mantienen en ese infierno constante que puede significar su pasado.
Sus elecciones, cada decisión hecha y cada paso que no llegó a dar a tiempo la persiguen.
Tatiana va a hacer lo que sea necesario para ocultar su historia.
Esta cansada de ser la víctima, la sobreviviente, la pobre chica que tenía que ser salvada.
Aprenderá a defenderse y a reclamar lo que es suyo; su libertad y su identidad.
Pero la verdad sobre todo esto, lo que ella quiere demostrar es que nunca llegas a conocer por completo a una persona.
¿Cuántos secretos puedes ocultar? ¿Cuánto tiempo puedes mantener una mentira?
No se puede huir del pasado.
Puedes intentar correr, puedes intentar esconderte... pero siempre te alcanza.
He pasado un año encerrada en un centro, convenciéndome de que lo que vi esa noche no fue real. 378 días intentando sobrevivir teniendo todo en contra...
Hasta que él volvió a mi vida, hasta que me obligaron a volver al mundo real. Hasta que me di cuenta que no todo pudo ser mentira.
Ahora, ha desaparecido una chica, y todo vuelve a comenzar...
Me dijeron que estaba en mi cabeza. Pero ya no soy solo yo. Él me cree.
Y sea lo que sea que esté pasando, todo es por nosotros.
Lo que no sabíamos era que estábamos envueltos en un juego peligroso.
Uno, que ya nos había destruido mucho antes si quiera de saber a qué estábamos jugando.