"...-El último reto va a ser para... Andrew. - dijo Doyle.
Todos estaban muy borrachos, yo tenía alcohol en la sangre, pero no como ésos idiotas. Todavía sabía como me llamaba y a que numero llamar en caso de emergencia.
-Anda pues, ponlo.- dije cruzándome de brazos, esperando la estupidez que vendría a continuación.
Los chicos protestaron y Seth se puso en medio.
-Que cierre esto con una apuesta, así será mas jugoso ¿no creen?
Doyle se rió, pero al ver que todos animaban esa idea, él asintió. Se lo pensó buen rato mientras escaneaba todo a su alrededor, hasta que sonrió como el gato de cheshire.
-¿Quieres entrar?-me preguntó con sus ojos brillosos de la emoción.
Debía ser algo malo, muy perverso como para que brillaran sus ojos de esa manera, debía admitir que me daba algo de temor, pero como soy un macho que se respeta, asentí desafiante.
-Debes ir con la tipa de trasero bueno, sí aquella la del vestido azul feo. Tienes que enamorarla, llenarle su mundo de corazones y flores. Debes hacerla tu novia y luego rompes todo con ella, la dejas sin más. Y si se puede, tócale el trasero de mi parte.-terminó y todos rieron.
-Eso no se hace en unas horas, Doyle. Necesito tiempo, además.. ¿Qué me das?
-Tienes de aquí hasta la graduación. Si lo cumples, te daré un beso.-se rió.-No es cierto. Te daré quinientos dolares. Pero si no lo consigues...- se puso serio.- Haré que te quiten tu puesto de mariscal de campo.
No parecía algo difícil de hacer, pues no había chica que no cayera ante mí. Estaba seguro que ella estaba secretamente enamorada de mí. Dinero fácil, perfecto.
-Está bien. Trato hecho."
DUOLOGÍA TORMENTO - LIBRO I
El dolor, la pena y la pérdida fueron inminentes protagonistas en la vida de Eveline Morrison durante años en los que sufrió al ser repudiada por las personas que más amó; su familia. Sin embargo, siguió adelante con su vida. Después de todo, no podía lamentarse durante toda su existencia por un estúpido error que le arrebató a su familia.
En la actualidad, Eveline tiene un solo objetivo; otorgarle el mejor estilo de vida posible a su hijo, quien fue su mayor razón de vida para seguir adelante. No obstante, todas sus esperanzas terminan de esfumarse cuando a ese pequeño rayo de luz que ilumina su vida le diagnostican leucemia.
Una madre hace todo por su hijo, dice el dicho, y Eveline no está dispuesta a quedarse de brazos cruzados mientras observa cómo su hijo muere lentamente al ser incapaz de acceder al precio de un costoso trasplante de médula ósea.
El día llega y en el momento más inesperado, la joven logra acceder a una reconocida empresa de Nueva York llamada Haste Corporation gracias a su currículum y su eficaz inteligencia en cuanto a su trabajo, tomando el puesto de secretaria para William Haste, un hombre codiciado, cerrado, estricto y temperamental. Eveline tiene en claro que un solo paso en falso podría acabar con la vida de su hijo, pero al encontrarse a sí misma en un peligroso contratiempo, termina por aceptar una indecente propuesta que su jefe le propone a cambio del dinero necesario para la operación de su hijo.
Ella misma fue consciente de las consecuencias que conllevaban el aceptar aquella indecente propuesta, sin embargo, jamás creyó que una sola noche desencadenaría un deseo que ninguno de los dos estaría dispuesto a soportar por mucho más tiempo.
ADVERTENCIA: CONTENIDO ADULTO (+18)