Solo me quedan dos meses para salir de aquí. Tengo miedo, mucho miedo. Ahí fuera no tengo a nadie, aunque Michelle me deje quedarme en su casa, será solo por un tiempo. Soy huérfana, y no sé la razón de porque me abandonamos mis padre, llevo en Hills, lo que podría decirse, toda mi vida. A lo largo del tiempo he ido perdiendo amigos, bien sea porque cumplieron los 18 años y tuvieron que desalojarse, o porque se los han llevado en adopción.
Mi día a día aquí siempre es igual, nada cambia. Llevo varios años intentando averiguar quienes son mis padres biológicos, y porque me han abandonado. Michelle me ayuda en todo, y le doy las gracias por ello. Como he dicho, me quedan solo dos meses, y en esos sesenta días tengo que averiguar quien soy y porque estoy aquí.
No se supone que fuese tan difícil. Sabía que tenía que serlo para otras personas: Personas que sueñan en grande, con la casa del lago y el príncipe encantador. Yo no quería mucho. No el chico y la gran boda, los 2.5 niños y la cerca blanca. No quería el perro y días de cocinar pasteles. Quería el pequeño apartamento y un trabajo de escritorio, y la soledad de un gato.
No tenía que ser tan difícil. Y entonces mis sueños solitarios fueron tirados a la basura.
Ellos me dijeron que iría bien en mi nuevo hogar y que querían recuperar el tiempo perdido desde que me había ido, pero esta es la cosa: Yo no me fui. Yo fui tomada.
Tenía nueve años cuando fui secuestrada y ahora estoy de regreso.
Supongo que a veces es así de difícil.