Ellas eran unas preciosas muchachas, pretenciosas y afables con sus compañeros. Ambas tenían unos ojos preciosos y muy valiosos, y un aura pura, poderosa y estable. En un determinado día, la una se enfadó con la otra, y ambas sacaron a relucir el brillo más potente de sus miradas, y se sorprendieron mutuamente haciendo una especie de conjuro, los ojos verdes, manejaron la hierba, mientras que los azules, el agua. Lo malo es que no saben lo que han desencadenado al desatar sus anteriormente ocultos poderes...
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