Hace muchos años, en un país lejano, la humanidad alcanzaba el máximo esplendor. Alguna vez el gobernador de aquellas tierras había pronunciado que su país era más bien el Olimpo, tierra dónde sólo algunos eran dignos de vivir entre la prosperidad y la abundancia, y no era para menos. La tecnología les había otorgado la mejor calidad de vida posible, sin embargo, la enfermedad y la hambruna habían causado grandes estragos en otros lados del mundo. Hubo países que les solicitaron compartir aquellos conocimientos y recursos, sin embargo, ellos se negaron. Fue así como el mundo se dividió en dos facciones, quienes pretendían proteger sus recursos y conocimientos (UAO), y quienes presionaban a compartirlos para mejorar la situación en el resto del mundo (UAA). El dialogo y la negociación no dieron frutos, a los pocos años una terrible guerra comenzó. Al final, la UAA logró invadir aquel país. La UAO, aún con toda la ayuda tecnológica, había perdido la guerra, y prometieron que la transmisión de dichos recursos se habría de hacer de forma pacífica. Fue así como los altos mandatarios de la UAA fueron escoltados por la UAO hasta las instalaciones ubicadas en Bersa, una ciudad al oeste de la Capital. Una vez dentro de aquella estructura subterránea, la UAO traicionó al mundo. La escolta asesinó a aquellos mandatarios, y el gobernador, que años antes había dado luz al Olimpo, ahora se veía en la necesidad de destruirlo junto con todo a su paso. "El sol se ha nublado" fueron sus últimas palabras durante aquella transmisión en vivo antes de estrellar su cerebro contra las paredes de la habitación, mientras que el eco ensordecedor aún retumbaba en las paredes anunciando la desgracia venidera. No se tienen registros de lo que ocurrió después, no se sabe si fue un solo evento o fueron varios, uno después de otro; tampoco se sabe el número de sobrevivientes, sin embargo, los que quedan llaman a aquel suceso como "la tragedia".