AROMA A CAFÉ Y MANZANA
Los años habían pasado en un parpadeo tras las sombras del nuevo gobernante del infierno. Alastor Morningstar. Como una neblina de tiempo fue el que logró disipar el dolor en aquel ángel caído quien sufrió hace tanto la muerte de esa mujer, y con la presencia del demonio, sobre todo, fue que la herida sanó. El orgullo en él fue sembrar esperanza en el Rey y sin duda alguna, ser con quien compartiera la corona.
Ahora. Ambos esperaban un milagro. Un fruto de su amor.