- Hace frío ¿no crees niño?- era irónico porque no conocíamos el calor. entre tanta humedad y agua jamás se sentía calor. Se rió sarcástico el señor a mi lado.
- No interesa Cailem- respondo tajante.
Ácrilia era una ciudad sumergida en las profundidades del mar, en lo más oscuro y turbio del Atlántico. Nunca había luz, no sé colaban rayos de sol nuestro muro estaba protegido por una amplia cápsula de mogo, una planta babosa y espesa que nos protegía de cualquier tipo de peligro externo, incluidos los rayos del sol. Éramos conocidos por nuestra gran fuerza y agilidad mental, se puede decir que somos superiores que el resto de los muros.
- Escuché que descubrieron una nueva especie en el Ártico, y que es muy peligrosa- su voz gruesa riendo luego de esa información.
- Oh vamos, eso ya lo sabiamos- digo rasgando un poco la jaula de hierro frente a mí, tengo la esperanza de salir de aquí con vida.
De pronto suena un ruido agudo y poco coordinado pero todos sabemos lo que eso significa.
- Es mi hora, hermano- El chico de altura inmensa y ojos saltones que estuvo durante tanto tiempo a mi lado se levanta sabiendo el destino que le espera - Puedes salir y puedes cambiar, cambia de rumbo, nunca debimos escoger éste camino - dice a modo de despedida- Es hora de morir.
No quiero levantar la mirada, derrotado escucho como un guardia abre las puertas de la minúscula jaula donde tenían a Cailem, escucho pasos y luego cerrar la misma.
- Adiós Rosem, cuida a Mánthia, harás un buen trabajo- pero antes de que saliera por completo, hubo luz... ¿Qué sucede?
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Hey mis lectoras hermosas, les seré sincera, éste no es mi primer trabajo; anteriormente había tenido otras historias pero siempre me desanimaba o tenía bloqueos y dejaba de escribir. Pero espero que ésta si les guste, quiero leer sus opiniones, preguntas y demás, eso es lo que más me motiva.
¡Besitos! L.