- Por favor no te vayas, AnaLu - susurro Kaydeen con la mirada hacia el suelo, la situación en dolía como un demonio, pero era lo mejor que podía hacer antes de involucrarme mas de lo que ya estaba - Te quiero... - no podía estar hablando en serio ¡Estupido!
- ¿Me quieres Kaydeen? no me vengas con gilipolleses ahora, no puedo quedarme y no lo haré Kaydeen - me acerque a el, puse mi mano en su mentón y lo hice mirarme - puede que me quieras Kaydeen, pero no como ha ella, no me miras como la miras a ella y eso es lo que yo quiero ¿sabes? - le di un beso en la mejilla y me si la vuelta para dirigirme a la puerta y salir - Adiós Kaydeen.
- Porfavor Analu - fue lo último que lo escuche antes de salir por la puerta, no volvería alli, bueno si, debía hacerlo, debía volver por mis cosas, pero no lo haría sola.
Abbie tiene un problema y la solución está en la puerta de al lado.
¡Ella no ha hecho nada malo! Sin embargo, su excompañera de hermandad la ha puesto en un aprieto en donde su futuro universitario pende de un hilo.
Con el tiempo corriendo, pánico y una mejor amiga experta en dar soluciones, Abbie explora las opciones, pero no tarda en darse cuenta de que Damiano, el frío jugador de hockey y su ceñudo compañero de piso, es la respuesta.