Ya basta, una vez me dije mientras recogía mis pedazos, aún así seguías pisoteando mi orgullo, emociones, ocultabas todo eso que quería mostrarte tan descaradamente. Volaba con mis alas rotas por unas nubes que me contaron el secreto, ellas caían para volver a levantarse. Me levanté escribiendo, mis pedazos se iban uniendo, oda al amor propio nació con un porqué, y terminó por sanar aquello que estaba doliendo, que no me amara a mi primero.
Todos los derechos reservados