No todos los sueños dicen cosas, algunos incluso solo son pedazos de unos pocos reflejos de algo que pasó y que no debió convertirse en sueño. Otros, por su parte, llegan a nosotros por muchas razones, tantas que no entenderíamos nunca el funcionamiento de nuestra conciencia y la ciencia sabe muy bien a lo que me refiero.
Cada noche en mis sueños, no soy yo, soy muchos otros buscando hablar y ya no me puedo controlar. Mis sueños no son como los de otros, casi nunca puedo soñar cosas buenas, románticas o sencillamente tranquilas. Mis sueños siempre hablan, dicen cosas que nunca entiendo y que estoy convencida que nunca podrían ocurrir pero, qué tan segura estoy ahora de que eso sea cierto.
¿Recuerdas esa sensación de despertar luego de una pesadilla? ¿Ese sentimiento de confusión después de haber soñado algo que no concuerda con tu realidad? ¿La desorientación y aturdimiento de continuar medio adormecido?
Ese era mi estado natural.
Ser atormentado se volvió tan común que en cierta medida lo normalicé en lugar de enfrentarlo.
Este es mi navegar, la historia de como un joven que tenía mayor miedo del que se atrevía a demostrar, se encontró de repente a la deriva de los sueños.