Una profecía escrita antes de su nacimiento. Un poder sellado entre escamas, sangre y estrellas. Un amor prohibido en medio de la guerra. Y una regla inquebrantable en Korvagath: "Jamás, bajo ninguna circunstancia, una Astridsson y un Darkrire deben coincidir." Pero ahí estaban... Coincidiendo en miradas que no debían pasar, en silencios que ardían más que el fuego de los dragones.
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