Todo lo que bien empieza, mal termina... o al menos, eso era lo que Blazz había creído durante toda su vida. Nunca se sintió afortunado en nada de lo que hacía: ni en el amor, ni en las finanzas, ni en los estudios, la familia o las amistades. Siempre, de una forma u otra, todo acababa mal.
Al principio, todo fue perfecto. Blazz, con el corazón en la mano, confesó sus sentimientos a su mejor amigo. Para sorpresa de todos -y especialmente la suya- fue correspondido. Con el paso de los días, decidieron darse una oportunidad, y por un tiempo, todo parecía ir viento en popa.
Sin embargo, como muchas veces en su vida, las cosas cambiaron. Lo que una vez fue hermoso comenzó a desmoronarse. Ahora, todo lo que construyeron juntos parece estar al borde de un final inminente... ¿o acaso Mark logrará demostrarle a Blazz que no todo está perdido y que no siempre las cosas terminan mal?
Gadeon siempre fue el chico con el plan perfecto: buenas calificaciones, una rutina ordenada y un futuro trazado paso a paso. Nunca sintió la necesidad de cuestionar su vida... hasta que, sin buscarlo, terminó envuelto en la tormenta que es Azazel.
Azazel es su opuesto en todo sentido: rebelde, carismático, impredecible. Una presencia magnética que parece hecha para desestabilizarlo. Y lo peor de todo es que lo sabe... y se divierte haciéndolo.
Al principio, cada encuentro entre ellos es un choque de trenes. Pero cuando una situación inesperada los obliga a pasar más tiempo juntos, el desprecio se va diluyendo, dando paso a una curiosidad intensa... y cada vez más difícil de negar.
Lo que parecía una simple rivalidad se transforma en una tensión eléctrica que desafía todo lo que Gadeon creía cierto sobre sí mismo. Y enfrentarlo no será solo cuestión de sentimientos: será una elección entre lo que siempre fue... y quien podría llegar a ser.