A veces la tristeza nos ayuda a buscar nuevos amaneceres, nos ayuda a ver más allá de las copas de los árboles y delirar, hacerlo por el simple hecho de reflexionar y plasmar esos sentimientos que no se expresan hablando.
Esta no es una historia, no tiene una secuencia en si.
Son pequeños fragmentos que se me ocurren y decido compartirlos por aquí.
Si me conoces, ahora no me conoces...