
Perderse y encontrarse en la urbe en decadencia es un acto de valentía pero es primeramente, un acto humanizante. Volver la mirada hacia el interior y preguntarse qué nos quiere decir la ciudad, sus habitantes y lugares comunes. Pase y dese unos minutos para tomar contacto con la polis, que es al final de cuentas, poesía en movimiento.Todos los derechos reservados