Loving an angel

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WpMetadataNoticeÚltima publicación jue, jul 15, 2021
Es refrescante, como las flores en un campo de lavanda con el viento de protagonista, tan puro, tan pacifico, tan liberal, tan tentador. Todos los sentimientos que le acompañan se sienten como el clímax de la tristeza pero a la vez de la felicidad, como un punto intermedio en al cual duele tanto que ya solo empiezas a disfrutar el sentimiento, ese de extrañar y desear con todas tus fuerzas poder tenerla entre sus brazos una vez más. Tan tentador como aquello que es ajeno y tan anhelado como la salvación divina, arrebatando de sus pensamientos cualquier rasgo de deseo que no tenga escrito su nombre de por medio y descartando cualquier pensamiento en el que no estén pintadas sus perfectas facciones en un intento de reflejar cómo luce el amor más sincero. Así se siente ella.
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A veces, las historias que no llegan a ser son justo las que más nos marcan. No por lo que fueron, sino por todo lo que prometían y jamás lograron ser. Esta no es una historia de finales felices ni de amores correspondidos. Es una historia construida con silencios que gritaban más que cualquier palabra, con abrazos que sabían a despedida antes de tiempo, con miradas que querían quedarse pero no supieron cómo. Es el relato de un corazón joven tratando de entenderse en medio del ruido, en medio del miedo, en medio de un mundo que no siempre tiene espacio para lo que se sale del molde. De lo que nunca se dijo pero se sintió hasta doler. De lo que existió en lo escondido, sin nombre, sin permiso, pero con la fuerza de lo que se lleva dentro. Porque hay amores que no necesitan llamarse para doler. Que no necesitan haber sido del todo para dejar cicatrices reales. Y aunque no tengan un final contado en voz alta, se quedan. Se quedan en la piel, en los recuerdos, en lo que somos después de ellos.

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