En Derry todos sabían tres cosas: No caminar solo por la noche. No meterse con la Bowers Gang. Y definitivamente no acercarse demasiado a Reginald "Belch" Huggins. Belch no hablaba mucho. No sonreía. No mostraba emociones. Excepto cuando te miraba a ti. Desde el primer día en que te vio... algo cambió. Y Belch no era el tipo de chico que dejaba ir lo que quería.
More details