El Destino no termina de escribirse, incluso aquello que damos por hecho puedo cambiar. Un tropiezo, un beso, una caricia, una mirada; El amor trabaja de diferentes maneras; el amor sana, incluso los corazones más quebrados. Puede venir de una amistad, de una hermana o desde unos ojos castaños.
Llega sin avisar, para ser vistos, pasar ser valorados, aparece para percibir los detalles más pequeños, para hacernos sonreír con las acciones más sencillas. Llega para transformarnos en nuestra mejor versión y para abrazar aquella parte de la que sentimos vergüenza, lástima o rencor. El amor se disfraza de sonrisas, de detalles espontáneos, de personas con corazones nobles, se disfraza de aquello que necesitamos para sanar, porque para eso existe. El amor existe para abrazar el alma, el amor existe para curar.
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