Chile no necesita cambiar ni su apariencia ni su físico, después de años con los psicólogos y sin ver a nadie del mundo más que a su mejor amigo Uruguay, se empieza a querer a si mismo y a respetarse, a darse cuenta de que el es genial y perfecto tal y como es, siendo feliz porque merece ser feliz, no sabemos si fue por la seguridad que transportaba el Chileno o por los años de ver al mismo representante del antes nombrado que los demás empiezan a verlo con otros ojos, ojos de amor y dulzura, felicidad y comprensión, ¿a quién podrá corresponder?