Los mares guardaron silencio en el momento del fin.
Las praderas esperaron pacientemente.
Los elefantes en la sabana esperaron al momento indicado.
Los pequeños escarabajos se detuvieron.
La vida en sí en el planeta esperó al momento indicado para seguir adelante.
La catástrofe ya era un hecho que teníamos aceptado desde hacía mucho tiempo, sabíamos que en algún momento llegaría la hora de decir adiós, pero un adiós mundial, donde el ser humano dejase en paz a la Tierra, donde el resto de animales con los que convivían pudieran vivir en paz, y en su hábitat, y llegó, en el momento más oportuno, antes de destruir a los demás, llegó.
Un 3 de Mayo fue el momento perfecto para destruir a la humanidad, uno perfecto.
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