La vida de la joven Charmain Baker es,
esencialmente, respetable. Sus días transcurren con
una calma que sólo se ve alterada por las aventuras
de los libros de los que apenas saca la nariz. Y
entonces, un día su tía Sempronia le anuncia que ha
de ir a cuidar la casa de su tío (un tal William que,
por lo visto, es mago) mientras él está fuera.
Charmain, emocionada por hallarse al fin ante su
propia aventura, parte de inmediato. Pero cuando
llega a la casa, se topa con un laberinto de
habitaciones extrañas a las que se accede según unas
instrucciones mágicas muy precisas. Hay elfos,
jardineros de color azul, comidas que se sirven solas,
libros de hechizos para aprender a volar y, en fin,
todo lo que puede haber en la casa de un mago. Pero
también hay pilas y pilas de platos sucios,
encantamientos que salen mal y un joven aprendiz
de carácter despistado que afirma venir en busca del
mago William. En resumen, algo para lo que ningún
libro la había preparado.
Diana Wynne Jones.
El sueño de Amren Denali siempre fue convertirse en jinete, vincularse a un dragón, pelear en la guerra y poner el orgullo de su apellido en lo más alto como el resto de su familia. A fin de cuentas, los Denali nacían para eso. Para ser jinetes, luchadores expertos que darían su vida por la causa, por proteger Navarre.
Claro que nadie, ni siquiera ella misma, contaba con que al convertirse en cadete se vería metida en una serie de sucesos que marcarían su vida para siempre, llevándola a seguir un camino que si bien marchaba con el mismo propósito era muy diferente al original.
¿Venin? ¿Wyvern? Eso solo era el primer escalón que desencadenaría qué ella accediera a unirse a Xaden Riorson para salvar no solamente Navarre sino todas las provincias de su nación, aunque eso costase el orgullo de su familia.
¿De qué servía seguir una mentira? ¿De qué servía pelear a las sombras cuando todo estaba a pasos de salir a la luz?
Su unión al Cuadrante de Jinetes cambió radicalmente su vida en múltiples aspectos. Trajo amor. Trajo traiciones. Trajo verdades ocultas. Trajo risas. Trajo llantos. Trajo todo lo que debía traer. Le brindó amigos, aliados y enemigos, pero aun así ella nunca se rindió y luchó hasta el final, por lo que creyó correcto.
¿Quién la culparía? Al fin y a cabo los Denali siempre tuvieron la fama de estar locos...
Fecha de Inicio: 27/01/2025