Angélica , una chica normal, sin dudas, sin problemas. Una chica que se dedicaba a ir a la universidad y que en sus horarios libres iba a un trabajo de medio turno para pagar sus estudios Steven, un chico complicado, misterioso y amante de la literatura y las novelas de misterio. Ella amaba la ficción El amaba las novelas reales Ella era de días soleados El era de días grises Ella era más de dar paseos por la playa El era más de quedarse en casa leyendo Ella era de las que luchan por lo que quieren El era de los que le valía mierda el mundo Ella y El eran tan distintos Angélica y Steven no tenían nada en común, ni sueños, ni motivaciones, ni la misma filosofía de vida. Solo tenían algo en común, y era el tono grisáceo de sus ojos, ese tono gris tan hipnotizante capaz de lanzarte al vacío ¿Dicen que polos opuestos se atraen? Pues entre dos mundos diferentes había una conexión tan fuerte que era imposible de superarse
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