El viento arrastraba consigo el eco distante de una ciudad que no dejaba de respirar, como si nunca hubiese conocido el silencio. En las calles, los héroes caminaban bajo el mismo cielo que aquellos que anhelaban verlos caer. Cada paso que daban en su misión por proteger, alzaba un telón invisible entre lo que era visible para el mundo y lo que ocurría en las sombras.
Las pasantías de la UA habían comenzado con un aire de rutina. Los estudiantes, llenos de expectativas y nerviosismo, se lanzaban a enfrentar el mundo real, creyendo que lo peor que podrían encontrar serían simples delincuentes o problemas menores. Pero incluso en sus sueños, ninguno imaginaba que el verdadero horror acechaba más cerca de lo que podían percibir.
Para Izuku Midoriya, las pasantías eran su oportunidad de probarse a sí mismo, de demostrar que podía convertirse en el héroe que siempre había soñado ser. Pero en lo profundo de su ser, una inquietud crecía. Sabía que el camino de un héroe no estaba hecho solo de victorias y gloria. En algún lugar, fuera de la vista de todos, algo oscuro se movía, y Midoriya no podía sacudirse la sensación de que esa oscuridad estaba observando, esperando el momento justo para desatarse sobre él.
¿Qué le esperaba a Midoriya en este, de tantos universos?