Hay un tipo de tristeza que no te hace llorar. Es como una pena, que te vacía por dentro y te deja pensando en todo y nada a la vez. Es como si ya no fueras tú, como si te hubieran robado una parte de tu alma.
Tenía tan solo 17 años, cuando lo conocí, fue un sentimiento inefable que pudo sentir mi joven corazón. Muchas veces en la vida te encuentras personas, que marcan en ella. Esto fue lo que sucedió, con él y conmigo. Fueron 4 años, en dónde sucedieron muchas cosas buenas, pero también malas. Y hoy toca decir adiós. Nada es tan triste, como encontrar el amor de tu vida y tener que devolverlo.
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