Sus rizos cobrizos volaban al viento, mientras corría por la maleza del bosque, huyendo de su captor y del probable fatal destino que la acechaba. Las ramas le rascuñaban la piel y le rasgaban la ropa, haciéndola sangrar. Su cuerpo se agotaba cada vez más por el cansancio y sentía como su respiración se volvía más agitada, pero debía seguir. Aún podía avanzar más, solamente por él, la razón de que siguiera con vida. Necesitaba encontrarlo, y pronto.All Rights Reserved
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