Ser un incomprendido puede no ser tarea fácil... pero uno puede acostumbrarse a eso. De hecho, es salir de esa burbuja lo que se hace más difícil. La cuestión era simple, Reese Martin no quería abandonar su solitaria vida. Había logrado tanto sin tener que salir de su zona de comfort que le parecía un poco injusto. Pero por otro lado... El heredero de la fortuna había vuelto. Aquel hombre había perdido la confianza de su familia -y de la sociedad- había vuelto para reclamar la fortuna que el viejo Heize estaba por dejar. John Heize. Lo unico que ella sabía de él es que era un incomprendido, al igual que ella, pero por razones totalmente opuestas. Reese ha jugado limpio. ¡Sin embargo! En el momento que el viejo Heize -de quien ella ha sido la favorita durante años- envolvió al joven en sus brazos ella supo que su victoria corria riesgo. Y como un trabajador capacitado para construir una carretera... la joven Reese se arremangó los pantalones. Porque ella vivía bien en su soledad, pero nunca dejaría que aquella debilidad le arruinara todos sus planes.
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