¡Un Romance Secreto!

¡Un Romance Secreto!

  • WpView
    Reads 120
  • WpVote
    Votes 12
  • WpPart
    Parts 11
WpMetadataReadMatureOngoing
WpMetadataNoticeLast published Tue, Dec 6, 2022
Mi jefe me domina. - ¿Dime qué es los que desea? - me gritaba mientras gemía de bajo de sus brazos, nuestro cuerpo se sincronizaban uno al otros, podía sentir el éxtasis y el deseo en todo mis cuerpos mientras su cabeza estaba en mi intimidad dándome placer. Gemido tras gemidos. Jamás imaginé que tener sexo era tan bueno, exitantes y relajante, tener y más con la persona que te guste es lo más placentero, mientras el climax estaba cada vez más cerca. Su dedo estaban dentro de mi aumentando más mi exitacion. Sabía que todo esto estaba mal, sabía que todo lo que estaba haciendo estaba mal... Pero el deseo pudo más que mi voluntad una cosas es que no pueda pecar y otra cosas es que el pecado tenga tanto placer. Mientras me olvidaba de todas la mierda de la iglesia solo pensaba en el y yo. Se que tendré una consecuencia por esto pero... Por primera vez en mi vida estoy rompiendo reglas. Solo quería sentirme yo misma, quería hacer algo diferente, quería liberarme, quería sentirme libre.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Treinta Días Para Enamorarme De Ti [Pecados Prohibidos #1]
  • Sexualmente Tóxico
  • Al Otro Lado De Mi Vida © ✔️
  • We Are The Last (Editando)
  • Un Secreto Peligroso
  • Excusa Perfecta
  • No desearas... ( Harry Styles)
  • En busca de lo que somos (Sin corregir)✔COMPLETA

Trilogía Pecados Prohibidos #1 Atada a tu cama. (...) Quizás nuestro destino era estar los dos solos en una habitación donde nadie más podía vernos, escuchando como de nuestros labios escapaban leves gemidos de deseo y placer que nos dábamos entre sí, con nuestras manos entrelazadas sientiendo como la adrenalina de lo prohibido e excitante nos recorría por las venas y nos hacía volver a donde habíamos comenzado. Sabía que jugaba con el deseo de un demonio, pero lo prohibido siempre ha atraído a lo inocente, más cada vez que sus azules se clavaban en mí cada noche algo me hacía apegarme a su cuerpo de manera hipnotizante para nunca más dejarme ir. Solo tenía una opción si quería continuar viva aunque fuese viviendo a través del placer de su cuerpo y el mío unidos, remarcados en un tiempo y lugar exacto de vida y muerte, atados al momento donde solo estábamos él y yo, donde el tiempo se detenía para dejarnos disfrutar un poco más de cada caricia prohibida. Un minuto, una hora y Treinta días para enamorarme de ti. (...)

More details
WpActionLinkContent Guidelines