Érase una vez, una niña malcriada. Esta niña se llama Shuly, vivia en su chalet con sus 5 pisos y ascensor, piscina, casita del arbol… Shuly, se hizo mayor junto a su perfecta infancia, sus peluches grandes, rositas y peludos, sus muñecas con su coche propio, vestiditos echos por su abuela para todas las muñecas, baby borns… tenia todo lo que queria. Sus años infantiles pasaron rapidamente, pero su fantástica vida acabaría pronto.
—¡MAAMÁ! ¿Dónde esta el cargador del móvil? ¡Buscamelo anda!—Dijo ella con tono despreciado.
—¡Buscatelo tu anda, que ya eres lo suficiente mayor para buscarte tu tus cositas!—Dijo su madre
—¡15 años te parece lo suficiente como para buscar un puto cargador!—Dijo Shuly con tono bordesco.
—Shuly, olvidame. —Dijo su madre.
—Vale, esta noche tengo una fiesta, si tanto te doy igual voy a esa fiesta, en el barrio ese de alado de donde vive papá.—Dijo Shuly señalando a la ventana.
—Adelante, vete a esa puta fiesta Shuly, te quiero ver en casa a las 01.00AM...
No cree en las segundas oportunidades, sin embargo se las otorga a las personas incorrectas...
Con padres divorciados y una relación en constante cuerda floja, debe enfrentarse al desafío de empezar de nuevo en una academia desconocida.
Allí conoce al hijo de la directora.
Lo que no esperaba era enamorarse de él... ni todo lo que ese sentimiento estaba a punto de desordenar.