Hay miles de historias donde lees hasta donde es capaz de llegar el ser humano cuando alguien le inflige dolor o daΓ±a a un ser muy preciado. Asesino, criminal, homicida, psicΓ³pata, demente... Puedes llamarlo como quieras, al fin y al cabo aunque intente esconderlo, sus manos siempre serΓ‘n tan rojas como las rosas que dejan las familias en las tumbas de sus familiares. Pero jamΓ‘s olvides que los monstruos infligen el dolor que un dΓa les hicieron, solo para que la otra persona arda en el infierno con ellos.
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