Con el placer de su vida
este hombre nos lleno
de sonrisas y alegrías.
por eso es justo que hallemos
un momento en apreciarle y agradecerle bastante,
al maestro Chespirito
que en mas de una ocasión
nos halló por desprovisto
casi faltos de un pellizco para entender, por entonces, que no hace falta ser mezquino! y sólo con corazón de niños reírnos de sus inventos.
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