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La vida de Melanie Brown jamás fue sencilla. Con apenas dieciocho años, cargaba sobre sus hombros deudas interminables, trabajos mal pagados y el dolor silencioso de ver a su madre perder la batalla contra una enfermedad implacable. Su mundo, pequeño y frágil, giraba en torno a hospitales, facturas y la constante incertidumbre de un mañana incierto.
Fue en medio de esa tormenta, en un simple vuelo que pensó sería sólo un escape momentáneo de su realidad, donde el destino decidió intervenir. Allí conoció a la persona que alteraría el rumbo de su existencia de maneras que jamás imaginó. Un desconocido que despertaría en ella sentimientos encontrados: rabia, deseo, rechazo... y, contra todo pronóstico, un amor tan profundo como doloroso.
Tras la partida de su madre, Melanie se vio obligada a enfrentar un nuevo capítulo, marcado por la soledad, el duelo y la inesperada presencia de aquel hombre que poco a poco se convertiría en su refugio y su tormento. Lo que comenzó como un encuentro accidental, pronto se transformaría en una historia de pasión, conflictos, segundas oportunidades y decisiones que cambiarían sus vidas para siempre.
Kara y su madre solo se tienen la una a la otra. Crecieron en la mansión Stone, no como parte de la familia, sino sirviendo en ella. Kara sueña con un futuro mejor, pero vivir tan cerca de los lujos ajenos y tan lejos de pertenecer a ellos tiene un precio.
Desde niña, guarda en silencio un amor imposible por Mark, el primogénito de la casa. Entre humillaciones, secretos y pérdidas, su vida se divide en tres etapas: la adolescencia que la marca, la adultez que la quiebra y la madurez como madre soltera que la pone a prueba una vez más.
Tres épocas, un solo corazón... y una historia que demuestra que, a veces, amar también duele.