Hay recuerdos que brillan incluso con el paso del tiempo.
Para Jiang Yanli y Jiang Cheng, Wei Ying siempre ha sido parte de esos instantes preciosos: risas compartidas bajo el sol, promesas silenciosas, una calidez que hacía del mundo un lugar soportable. Crecieron juntos, se cuidaron, se eligieron una y otra vez, convencidos de que mientras permanecieran unidos, nada podría separarlos.
Wei Ying es el centro de esos recuerdos.
La sonrisa que suaviza las pérdidas.
La presencia que da sentido a la palabra hogar.
Cuando el mundo exterior comienza a volverse hostil y peligroso, los hermanos Jiang solo desean una cosa: proteger aquello que aman. Aferrarse a los momentos que los hicieron felices. Conservar lo que les pertenece antes de que sea demasiado tarde.
Porque hay amores que nacen en la luz.
Y hay decisiones que se toman en nombre de la protección.
Después de todo, ¿qué podría ser más valioso que preservar los recuerdos...
y a la persona que los hizo posibles?
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