Atrapada en mi propia vida

Atrapada en mi propia vida

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WpMetadataNoticeZuletzt aktualisiert Do., Juli 8, 2021
Hay veces en la vida, en la que solo estamos ahí, existiendo, sin darnos cuenta de lo que en realidad sucede. Alguna vez te has preguntado, ¿si estás haciendo lo que quieres hacer? Qué diría esa niña o niño que tenía sueños y que pensaba que todo en la vida era fácil, ¿estaría orgullosa (o) de lo que eres ahora? No nos damos cuenta de que algo está mal, porque estamos acostumbrado a solo existir, más no a vivir. Tienes derecho a preguntarte ¿Esto es lo que quiero? ¿valdrá la pena? ¿vale la pena? Por supuesto que tienes derecho a explotar, a pensar que todo se derrumba a tu alrededor, que esa vida que creías prefecta, no es más que una simple fantasía, pero no tienes que dejarte vencer. La vida es más que solo dejar que los momentos pasen o los días avancen sin realmente sentir que es una vida plena. Es buscar la felicidad, lo que te haga sentir bien. Ansiedad. La definen como un sentimiento de miedo, temor e inquietud. Que puede hacer que sudes, te sientas inquieto y tenso, y tener palpitaciones, puede hacer que sientas un enorme vacío en el alma que te hace pensar que no está entrando suficiente aire y debes luchar por respirar correctamente o puede hacer que las lágrimas sigan cayendo a pesar de que no respiras con normalidad, incluso te hace pensar cientos de cosas en un mismo momento, que te agota mentalmente y no eres capaz de aterrizar una sola idea. Esto me sucedía a mí. Todo el tiempo existiendo, en este mundo tan grande, donde existen millones de personas, que es difícil darse cuenta cuando alguien está fingiendo ser feliz. Siempre fui alguien feliz. Siempre irradiaba felicidad. Recuerdo que podía reírme a carcajadas hasta que mi estómago doliera. Tenía ataques de risa frecuentemente. Y todo cambión, las sonrisas eran falsas, o si eran reales ya no contagiaban la misma felicidad, los ataques ahora eran de ansiedad. Me sentía atrapada en mi propia vida. Pero, déjame ponerte en contexto...
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El miedo es una emoción, igual que lo es el amor, o la felicidad, pero sin embargo el miedo es la emoción que nadie quiere sentir nunca, pero es el miedo, el que a lo largo de una vida entera se siente con más frecuencia, se siente día a día, desde que eres un niño hasta que envejeces. Algunas personas lo pueden percibir con mayor intensidad que otras, o pueden sentir la emoción del miedo con más facilidad que otras, o sea, su nivel de valentía es menor o mayor que otras, pero siempre en algún momento de sus vidas, inclusive la persona más valiente del mundo ha sentido miedo. El miedo se presenta cuando se percibe un peligro próximo, ya sea hablando de distancias y de tiempos, puede ser miedo a algo que está frente a ti, puede existir el miedo a algo que ni siquiera puedes ver, pero de alguna manera sientes que está ahí, se puede sentir el terror al escuchar un sonido desconocido, puedes entrar en pánico cuando te encuentras en una situación de emergencia, o puedes quedar paralizado, al ver sufrir de un dolor repentino a alguien que amas, en todas esas situaciones en las que no conoces ni a tu propia sombra, cuando ni siquiera tu mismo había escuchado tus propios gritos de desesperación al ver como los planes se salen de control, al ver como el destino es muy diferente a lo que tu habías planeado, al sentir la impotencia de no poder hacer algo más para poder ayudar mientras alguien más sufre, al llorar entretanto que le imploras piedad a un Dios que no sabes si te está escuchando, y le pierdes la fe en ese instante por no la incertidumbre de pensar en ello, y te convences de que en efecto te ha estado viendo sufrir pero no ha hecho el mínimo esfuerzo, no ha movido un solo dedo, para sacarte de esa situación de angustia, de dolor, de soledad, porque en el momento que el miedo se presenta frente a tu cara, te hace sentir como si estuvieras solo.

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