"-Allui, no somos guerreros, somos un par de pescadores. No vamos a poder salvarte ni a ti, ni a tu gente. -siguió él.
-Intentémoslo al menos. ¿Qué podrías perder? -le recordé.
-A ti, Dominic. "
Dominic y Calo son dos pueblerinos de la pradera. En una escapada nocturna, ambos se ven envueltos en una pesadilla; su hogar se esfumó.
La soledad los abruma, la incertidumbre los mantiene con fé. Una pizca de esperanza los alienta a seguir. Deberán atravesar praderas, montañas, y mares para salvar a sus familias, y al mundo. En esta aventura conocerán cosas que jamás creyeron posibles.
Conocerán la euforia de la vida, del amor y el verdadero significado de la familia, y a su vez, toda la angustia, el dolor y el miedo que esto conlleva.
Una historia llena de avances, y retrocesos.
"- ¡Le mentiste a la única persona que te amaba! -le grité con todas mis fuerzas.
-A ella jamás le mentí.
- ¡Yo, Calo! ¡Yo!"
Una historia donde todo, absolutamente todo, fue, es y será recordado.
Tanto lo bueno.
"Él rio, risueño, recordando todos los momentos en los que intenté decirle que lo quería. "
Como lo malo.
"Observé el acantilado, dándome cuenta del dolor que me producía verlo. Incluso podía verlo a él zambulléndose en la grieta, solo para salvarme."
Una historia donde aprenderán a amar, gracias a los más cálidos sueños.
"Acaricié su espalda, disfrutando de su compañía, de su cálida respiración sobre mí mentón, de sus dedos enredándose en mi cabello."
Y donde aprenderán a temer, gracias a las más frías pesadillas.
"Y divisé su mano, sosteniendo la lanza. Me animé a mirar más abajo y fue entonces que entendí, que me había atravesado con ella. "
¿Serán ellos capaces de aprender a pelear, a confesar, a convencer, a soportar y a superar? ¿Serán capaces de afrontar las consecuencias de sus actos, las causas de sus acciones e incluso las verdades del otro? ¿Serán capaces de salvar al mundo?
Celeste desapareció hace un año.
Para su madre, fue una hija difícil.
Para sus amigos, una chica callada.
Para la policía, un nombre más en la lista.
Pero para Liam... ella lo era todo.
Liam no es un héroe. No tiene alas ni redención.
Es obsesivo, controlador, capaz de todo por retener lo único que alguna vez le dio luz.
A los ojos del mundo, cometió un crimen.
Para él, simplemente la salvó.
Encerrada en un sótano sin ventanas, Celeste aprendió que el amor puede doler más que el odio.
Juró amar a Liam. No por convicción, sino por sobrevivir.
Porque en su religión, una promesa así la une de por vida.
Y él lo sabía.
Pero el pasado siempre encuentra la forma de volver.
Un beso no deseado. Una madre ausente. Un hermanito olvidado.
Una vida que ella quiso dejar atrás... y que ahora golpea la puerta.
¿Qué pasa cuando la única persona que te cuida... también es quien más te encarcela?
¿Qué ocurre cuando el amor se convierte en una jaula... y la jaula empieza a sentirse como hogar?
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-¿Celeste? -llamó mientras dejaba algo sobre la mesa. No respondí. Las lágrimas seguían deslizándose por mis mejillas, y mi cuerpo dolía como si lo hubieran golpeado una y otra vez.
-Ya tomaste lo que querías. Déjame ir. Quiero volver a casa -sollocé, abrazando mis piernas con fuerza, sin atreverme a mirarlo.
-No empieces -respondió, con una irritación que me heló la sangre.
-Liam, por favor, por favor, quiero irme a mi casa, no dire nada, solo dejame ir. -Esta vez levante mi cabeza, buscando un poco de compacion de su parte, solo que no espere una bofetada en mi mejilla.
-¡No! Ahora eres mia, lo sabes bien ¿no?, estámos unidos ante tu religion.
-¿Cómo sabes eso? -pregunté, sorprendida, ignorando el dolor punzante en mi mejilla.
-Porque me gustaba seguirte. Fui a la iglesia a la que vas y lo escuché. Ni cuenta te dabas, Celeste... Siempre estaba detrás de vos, cerca, observándote -dijo, su voz suave pero inquietante.
Me mordí