Todos tenemos demonios dentro. Unos los llaman sentimientos malos, otros monstruos, otros demonios; pero yo le llamo mis amados.
Algunos le ponen nombre (Juan, Susana,...), yo les llamo por sus propios nombres (tristeza, soledad,...).
Les doy un pasaje para que puedan conocer a mis amados, pero recuerden son los míos no los suyos aunque parezcan que son los mismos.
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