Él es mío. Es mío desde que lo vi arreglar ese coche destartalado que utiliza cada día para ir a trabajar al taller de mecánica. Es mío desde que lo escuché leyendo en voz alta un libro de romance homosexual por la calle. Es mío desde que me choqué con él intencionadamente y olí su fragancia personal, masculina madera picante mezclada con el limón del champú de su cabello rubio natural. Es mío desde que me quedé absorto viéndolo acuchillar a ese borracho que mató a su esposa en un ataque de celos. Nunca he tenido nada, pero él es mío. Soy su acosador. Su guardián. Su dueño. Cada uno de sus mechones rubios me pertenece y ya me he cansado de velar por su seguridad desde lejos. Advertencias en el interior. Borrador de romance oscuro para mayores de 18. No se permiten copias ni adaptaciones.
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