Y cuando no tengas a nadie a quien confiarle tus secretos, recuerda que el lápiz y el papel siempre van a estar ahí, no te van a traicionar y no te van a juzgar.
Cuando las cosas están en tu control, puedes hacer lo que te plazca, a menos que seas yo y estés en esta habitación aquí las cosas no son lo que parecen.