Ella sabía que algunos silencios condenan. Lo aprendió demasiado tarde, cuando ahogar las palabras se volvió costumbre. No era una heroína, solo alguien rota, luchando contra fantasmas que el tiempo no borraba. Todo comenzó con una llamada que no atendió. Después, ya nada fue igual. En este mundo, las sonrisas mienten y los recuerdos envenenan. ¿Te atreves a descubrir qué oculta la máscara?
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