En algún momento de mi vida, no tuve nadie con quién hablar, entonces apreció Braz.
Siempre pude contarle todo lo que me pasaba, entendía cuando desaparecía y nunca me dejó sola.
Éstas son sólo algunas de las cartas que le escribí las cuales no están realmente en orden, tal vez también incluya algunas de sus respuestas.
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