- Ya no soy feliz, Aranza. Siento que nos equivocamos. Quizás nos adelantamos y no era parte del plan que nos casáramos. Estos últimos días han sido terribles para ti y para mí- Aranza apretó los ojos con fuerza. Cristian tenía razón, esos días habían sido duros, pero se debían a todos los cambios hormonales de su embarazo.
- ¿Y qué propones? - dijo apartando la vista, para que él no viera sus lágrimas cayendo.
Cristian respiro profundo.
-¿Necesitas tiempo para pensar?, ¿Quieres que me vaya? Digo, este es tu departamento de soltero- Musitó Aranza, ni siquiera entendía él porque estaba diciendo eso.
-Sí, vete por favor- Dijo seco Cristian.
-¿Cristian que te pasa?
-Ya no quiero esto, tu me aburres, yo te aburro y eso está claro. Quizás ya ni te amo-
Esa última frase terminó por arrancar el corazón de Aranza, prefirió no decir nada, solo asintió. Ya las lágrimas salían como cascada de sus ojos. Intentó buscar la mirada de Cristian, pero este aparto la suya. Tomo su chaqueta y salió del departamento.
Aranza quedó sola en el comedor y se dispuso a llorar con fuerza, gritó del dolor de cada una de las palabras que Cristian había mencionado.
No recuerda cuanto tiempo pasó, pero se encontraba allí, completamente desgarrada. El hombre que amaba, su esposo, padre de su bebé, la había echado de casa y le había dicho que ya no la amaba.
Acompáñame a descubrir que sucede entre Aranza y Cristian. ¿Qué los llevó hasta aquí?, ¿ganará el orgullo o el amor?.
La luz siempre prevalece en la oscuridad...
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